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lunes, 6 de septiembre de 2010

Angelitos

Las imágenes de las pegatinas

Hace tiempo compré unas pegatinas de angelitos que me encantaron por su gracia y la pureza y alegría que transmitían. No las he vuelto a encontrar, pero sí he visto las imágenes en Internet. Aquí sigo navegando y todavía no encuentro la autoría. Cuando aparecen por tantas partes significa su éxito y que ha captado al vibración de pensamiento predominante. Así que dentro de poco conoceremos al artífice porque aparecerá algún artículo con su obra.



Aquí os dejo una página que tiene muchas imágenes y links hacia otras páginas donde descargarte la imagen de angelito que sea la que vibre contigo ( la que te guste, en idioma universal).
http://www.linkmesh.com/angelitos.php

Unos apuntes sobre los ángeles que vienen en esa misma página.



"Un ángel de la guarda es un espíritu que se cree que protege y dirige a una persona particular. La noción de “ángel de la guarda” y de su jerarquía fue desarrollado extensamente durante el siglo V AC. por Pseudo Dionisio Aeropagita.
La creencia ortodoxa contemporánea sostiene que los ángeles de la guarda protegen el cuerpo y elevan rezos a Dios, a la manera de intermediarios. El calendario de santos de la Iglesia Católica incluye un recordatorio a estos seres celestiales, celebrado el 2 de octubre.
Los cristianos creen que los ángeles de la guarda protegen cualquier persona o vivienda a pedido del propio Dios, sin embargo, la creencia de que Dios envía un espíritu para observar a cada individuo era común en la filosofía griega clásica; Platón se refiere a ella en el Fedón, 108. De manera similar, esta mención aparece en el Antiguo Testamento, aunque no se delinea con especificidad.

Los ángeles custodios -también llamados de la Guarda-  se dedican a una persona desde que ésta nace. Aunque los humanos, según la religión cristiana, gocen de libre albedrío, su ángel custodio cumple la función de cuidarlos de las tentaciones, acompañarlos en su vida cotidiana, guiarlos en inspiraciones divinas y consolarlos de sus pesares.
Si bien su naturaleza angélica, espiritual, les proporciona poderes sobrenaturales, los ángeles custodios desconocen el futuro y carecen de la capacidad de leer en nuestro pensamiento.
 
Amor o Cupido no era una deidad romana nativa, pero había sido introducida en la mitología griega por poetas, siendo su nombre una traducción directa del griego “Eros”. Esto significa que Cupido no es parte de la religión cristiana -aunque su figura se asemeje a la de un ángel- sino al paganismo helénico.
Debemos distinguir primero el doble carácter de Cupido; primero, porque lo encontramos participando en la Creación del Mundo a partir del Caos, y segundo, como mero dios del Amor: hijo de Afrodita y Zeus, Ares o incluso Urano (de acuerdo con las distintas versiones míticas).
En la primera faceta de su carácter, Cupido es representado como clasificando la “masa sin forma” del mundo, con sus conflictivos elementos en orden y armonía."

Fuente: http://www.linkmesh.com/angelitos.php

Para mí, los ángeles son entes de elevada vibración donde cada uno tiene una energía diferente; así el Arcángel Miguel sería el de protección ante lo negativo. Los ángeles de la guarda, son los que te protegen, tanto adjudicados como antepasados familiares. Y los niños tienen unos cuantos rondando, casi los de las cuatro esquinitas, uno por cada lado. ¿No os habéis fijado las peligrosísimas cosas que hacen los niños y que salen indemnes?, si lo hicieras tú (ya mayor) te habrías roto por todos los lados, te habrías comido el balonazo, te hubieran atropellado 4 camiones, ...


Dadle las gracias a aquellos que os acompañan para ayudaros y que no veis; 
y que vuestro ángel os proteja.
 

domingo, 5 de septiembre de 2010

Accede a la biblioteca universal que está en tí

Céntrate en la respiración. Separa suavemente las mandíbulas, relaja la lengua y permite una respiración profunda y rítmica para relajar el cuerpo. Abre tu mente a un estado de mayor conciencia respirando.
Respira profundamente e imagina tu cuerpo lleno de espirales doradas de energía.
Ahora visualiza una nube de energía, como una suave lluvia de primavera, que pasa por encima de ti, desde la cabeza hasta los pies.

Cualquier tensión que tengas desaparece y te sientes fresco, claro y libre para zambullirte sin impedimentos en las profundidades de tu ser. Ahí, en tu mente, hay un lugar que se llama “la sala de las respuestas”. Es el conocimiento de tu visión interior que siempre sabe la respuesta. Ahora vamos a descubrirlo.

Imagínate en un lugar en el que tienes que localizar el puente que te lleva a esa habitación de las respuestas. Puede ser que esté en una calle llena de gente, en un viejo edificio de oficinas, en un tranquilo sendero campestre o escondido como el nido del águila en un acantilado. Imagina  que localizas el puente, traspásalo.

Te encuentras frente a una puerta. La sala de las respuestas es tu creación y puede estar en cualquier sitio de tu elección; siente el fuerte impulso de ir allí y luego observa cómo estás delante de la puerta. Repara en su calidad y color, en cómo es su pomo. Una vez que tengas esa imagen grabada en tu mente, abre la puerta.

La sala de las respuestas está bien amueblada, decorada con bellas telas, y tiene asientos muy cómodos. Piezas de arte fascinantes, un globo terráqueo, libros, plantas, flores y un juego de té. Grandes puertas de cristal se abren a un suntuoso jardín. Entra ahora en la sala de las respuestas y ponte cómodo. En esta sala encontrarás todo lo que deseas. Una vez cómodamente instalado, piensa en lo que quieres saber. Deja que la vista se deslice por toda la sala, fija la mirada aquí y allá y retén en tu memoria todo lo que veas.

Cuando estés preparado, expón claramente la pregunta de lo que esperas respuesta. Relájate y espera a que te sea revelada. Puede que no recibas la respuesta al momento, pasea la vista por la habitación, saborea y disfruta de la taza de té o de tu bebida favorita, mientras escuchas en calma.
Siente la serenidad de esta sala de conocimiento interior.

Si no la escuchas claramente de tu propia voz interna, pide que la respuesta te sea claramente presentada en los próximos tres días, de la que recibirás mensajes o señales. Bien sea porque un ser querido te lo diga o que veas un cartel que abra tu mente. Esa señal la sentirás claramente como verdadera, como la respuesta a tu pregunta.

Puedes visitar esta sala cada vez que decidas elevar tus pensamientos y ganar mayor claridad con respecto a ti mismo y al mundo en general.
Disfruta de la visión de los jardines y libros de tu sala de las respuestas, y cuando creas oportuno sal y cierra la puerta. Sigue respirando pausadamente.

Debes confiar en que, una vez has puesto en marcha este tipo de programación interna, la respuesta aparecerá. Puede que la obtengas mientras permaneces dentro de la sala o, a veces, a lo largo de los siguientes tres días.

Conforme mejores cada vez más usando tu imaginación, ampliarás de forma natural tu capacidad en la emisión y recepción de señales.

Acuérdate de que tus pensamientos crean y forman la realidad, cada vez que mejoras en tu emisión, más rápidos se harán efectivos tus deseos. Llegará un momento que sólo tendrás que pensar en la sala de respuestas y plantear la pregunta para recibir la respuesta instantáneamente.


Basado en Recuperar el poder- Sabiduría pleyadiana para un mundo en caos. Barbara Marciniak. Página 71.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Sentir el Aura y luz dorada de protección

Si te relajas hasta conseguir la conciencia de ti mismo mientras estás en medio de una multitud, es posible que sientas cómo reacciona la gente que está cerca de usted, aún cuando ellos note estén tocando físicamente ni hablando contigo, o aún cuando ni siquiera sean conscientes de tu presencia. Quizás te sientas atraído por algunos, pero incómodo con otros. Parte de esta reacción instintiva es explicada por señales no verbales, a menudo inconscientes. Nuestras reacciones hacia la gente se basan profundamente en gestos, expresiones faciales, la manera como se colocan, visten o mueven. Pero más allá de estas respuestas, nos comunicamos a un nivel más profundo, de espíritu a espíritu, y una vez más normalmente de manera inconsciente. Esto lo hacemos en gran medida a través de las sensaciones que nos llegan cuando nuestra propia aura entra en contacto con otra.

Ese sencillo ejercicio te ayudará a desarrollar la conciencia de tu propia aura.
Siéntate confortablemente con el cuerpo en equilibrio, la espalda recta, los hombros relajados y la cabeza en línea con la columna.

Toma conciencia de tu cuerpo, siente los puntos con los que tocas el suelo, y entonces haz que tu conciencia vaya subiendo por tu cuerpo. Mientras lo haces, permita que tu mente se centre en todas las partes de tu cuerpo, sintiendo la presencia y las sensaciones que fluyen de éste con tanta intensidad como puedas.
Si aprecias algún tipo de incomodidad, muévete hasta que encuentres la posición en la que te sientas más cómodo. Si notas que aparecen tensiones en los músculos, permítete ser consciente de ello y entonces, de forma consciente, deja que desaparezcan, permite que tu cuerpo se relaje.

Cuando estés satisfecho/a de que todo tu cuerpo se siente bien y en equilibrio, conserva la sensación por un momento, sintiéndote tu mismo/a centrado/a dentro de tu cuerpo.
Toma conciencia de tu respiración, que deberá ser pausada y uniforme y que no debe causarte ningún esfuerzo.

Permita que tu conciencia vaya más allá de tu cuerpo hasta el área inmediata de alrededor, unos centímetros más allá de su piel. Trabajando nuevamente de abajo a arriba, siente cualquier obstrucción o área de incomodidad en la energía áurica cercana a tu cuerpo, igual que hiciste con tu cuerpo físico. Si descubres un área problemática de ese tipo, intenta liberar la tensión como has hecho anteriormente con tu cuerpo.

Cuando hayas escaneado y procesado esta parte del aura, lleva tu conciencia más lejos de nuevo. Siente los límites de tu campo áurico, busque el punto en el que tu propia energía interactúa con los campos de energía de la gente o las cosas que te rodean. Toma conciencia de las sensaciones producidas por la interacción, tanto si son agradables como si son desagradables, débiles o fuertes, atractivas o repelentes.

Cuando sientas que ya hayas explorado esas sensaciones bastante tiempo, centra de nuevo la atención en tu cuerpo. Toma conciencia de tu vida, tu estado físico respiratorio, de tu propia conciencia centrada dentro de él, y de tu sólida presencia con el entorno.

Con este ejercicio puedes desarrollar la conciencia de las diferentes capas de la realidad, descubrir cómo interactúan entre ellas y cómo nos afectan y les afectamos.

En la vida diaria también apreciarás eso, al fin y al cabo respiramos la esencia de los que están a nuestro alrededor, sientes cómo hay tensión o alegría en un ambiente, y que hay personas con las que te sientes más a gusto.
Cada vez que te sientas alterado, o notes una opresión en el pecho es tiempo de que realices este ejercicio de luz dorada saliendo de tu plexo solar.

Cuando sentimos algo negativo, la reacción de nuestro chakra de expresión es cerrarse o bloquearse para proteger la energía interna. Es la sensación común de opresión en el pecho.
Vamos ahora a probarlo y podrás usarlo cuantas veces quieras en la vida diaria.
Respira profundamente, siente  que la energía luminosa entra con cada inspiración y cómo expulsas los problemas o pensamientos negativos con la expiración.
Respira suave y tranquilamente unos minutos...

Ahora observas una esfera de luz dorada situada encima de tu cabeza, te pones recto y alineado con ella. La esfera se introduce por tu coronilla y te va llenando de arriba abajo. Notas como todo tu ser está lleno de energía dorada. Ahora visualizas como de tu pecho sale esa luz, y cómo te envuelve en una burbuja de protección. Es una luz amarilla que te llena de fuerza y luz, dulce energía amorosa.
La mantienes así, cuando no la notes puedes volver a invocarla, también si sientes que se va debilitando, con ella te sientes más centrado en ti y seguro en tus decisiones.

Meditación del aura extraída de :  El sendero del druida de Philip Shallcrass, pag 41en edición de bolsillo de Ed. De Vecchi.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Buscando a tu druida interior

Te sientes tranquilo y en reposo. Sientes tu cuerpo adormecido: de abajo hacia arriba, de los pies a la cabeza, sientes como a poco se van relajando todas las partes de tu cuerpo.
Respiras pausadamente: cuentas 4 para inspirar, y 4 para expirar. 1,2,3,4, 1,2,3,4,…

Sientes una gran luz blanca que te rodea, y que te lleva a un bosque o colina, estás en el centro de un claro. Ahora piensa en cuál es para ti la imagen de tu ser sabio interior. Piensas en cuál es tu ser sabio y aparece poco a poco.

Cuál es tu arquetipo de druida, es un anciano sabio con barba blanca, es un chamán vestido con pieles de animales, es una mujer,....

La imagen que se te ha formado fíjala en la mente. Estás frente a ella o ellas. Puedes encontrarte con varias figuras pero una para ti es la central. Siente cual o cuáles son las verdaderas.
¿Qué te dice acerca de tus propios anhelos, creencias o aspiraciones? Qué te transmite.

Habla con esa imagen tranquilamente. Pregúntale su nombre, su historia, su mensaje, la lección que tiene que enseñarte. Pasa tiempo con tu arquetipo de druida encontrando las respuestas, conociéndole.

Cuando te sientas preparado, dale las gracias por compartir contigo ese conocimiento y despídete hasta la próxima. Continúa respirando pausadamente y date un tiempo para sentir la naturaleza a tu alrededor.
Cuando quieras baja la colina; o sal del bosque por el camino que se te aparece y continuamos el viaje.


Basado en El sendero del druida de Philip Shallcrass, página 20.