Buscar este blog

martes, 21 de junio de 2011

Solsticio de verano 2011

El día más largo del año

El real es hoy 21 de junio a las 17:16. Fuente: Wikipedia

"En el solsticio de verano del hemisferio Norte el Sol alcanza el cenit al mediodía sobre el Trópico de Cáncer y en el solsticio de invierno alcanza el cenit al mediodía sobre el Trópico de Capricornio. Ocurre dos veces por año: el 20 ó 21 de junio y el 22 ó 23 de diciembre de cada año".

"Las fechas de los solsticios son idénticas al paso astronómico de la primavera al verano y del otoño al invierno en zonas templadas. Las fechas del solsticio de invierno y del solsticio de verano están cambiadas para ambos hemisferios.
El solsticio es un término astronómico relacionado con la posición del Sol en el ecuador celeste. El nombre proviene del latín solstitium (sol sistere o sol quieto)".

"Litha es una de las 8 festividades o Sabbat celebradas por los wiccanos, desde que tradiciones provenientes de New Forest (las cuales se refieren a la "British Traditional Wicca") empezaron a usar ese nombre tradicional". Nos cuentan aquí.


Hemisferio Sur: 21 de Diciembre, celebran Yule.

Hemisferio Norte: 21 de Junio.

Nombres alternativos: Coamhain, Midsummer, Alban Hervin.

En Blogs de la gente nos recuerda su carácter mágicoc contando leyendas de cuento:


"El solsticio de verano constituye una de las fiestas más antiguas, emanada de las celebraciones paganas y cristianizada como el día de San Juan.

La noche del solsticio de verano es uno de los momentos más místicos del año, cuando en el aire bullen todo género de magia y de encantamientos. Las ninfas recorren los parajes, y por donde pasan surgen las flores.

En esta fecha, espíritus y hadas salen para mezclarse con los seres humanos, se divierten en torno de las hogueras y recurren a toda clase de trucos, desde bromas inocentes hasta agobiar con maldiciones horribles e incluso la muerte a quienes los ofenden.
Estos seres gustan de visitar ciertos lugares mágicos, como las piedras rodantes de Oxfordshire (en Inglaterra); surgen de un agujero próximo a la piedra reina y bailan en torno del circulo

Los túmulos de los duendes se abren y estos comienzan a bailar bajo la luz de la Luna al son de su música encantadora y etérea.
Pero ¡CUIDADO!; cualquier humano que se una a la ronda se verá obligado a bailar con ellos para siempre.
Para las sociedades agrícolas era tiempo para celebraciones aprovechando el intervalo entre la plantación y la cosecha. 
Las sociedades cazadoras construían nuevas armas y acumulaban provisiones para los días de caza invernal.
Éste es un festival en el que los wiccanos lo celebran con un banquete de fresas y otras frutas y verduras de estación. Es tiempo de reuniones, hacer visitas y relajarse".



En Mitología y leyendas  relata el origen y ritual de las fogatas:



 "Una faceta importante del solsticio de verano en diversas comunidades celtas de antaño e incluso actuales, es la construcción de fogatas circulares en algún punto que tuviera alguna importancia ritual, como un pozo sagrado, un cruce de caminos etc., 
Se encendía en el justo momento del ocaso y se la bendecía para consagrar sus poderes para la protección de los

cultivos que estaban creciendo.
 Para estas fogatas se designaba a un miembro de la comunidad para que vigilara su

construcción y una vez prendida para que controlara sus llamas, a este individuo se le designaba con el nombre gaélico de giolla an tiene”.
Esta persona a su vez también recitaba invocaciones y plegarias sobre las llamas con el fin de que no decrecieran en intensidad y conseguir que la influencia del mágico fuego extendiera su ámbito de influjo a los campos cercanos en bien de la comunidad. 
Con tal fin, se prendían antorchas y teas de la propia fogata y los mas atrevidos jugaban con el fuego, lanzándolas por el aire, corriendo con ellas a campo traviesa, e incluso haciendo procesiones con antorchas encendidas y encendiendo ruedas y lanzándolas por pendientes".



"Esta es un Oracion Wicca inspirado en la oración de un Salmo (Escrituras hebreas (Antiguo Testamento), Salmo 23:1, de autor desconocido)", encontrada aquí.  Me a parecido que corresponde bien a esta celebración, se dedica a la diosa madre o Pachamama.

" La Tierra es mi madre,
  me quiere. 
Su mano se planta en los verdes pastos.
 Ella me guia dentro de las aguas.
 Ella me conduce en campos de la fecundidad para mi gloria.
 Sí, me paseo por el verano de la vida hasta la muerte,
 No voy a tener miedo, por que Usted está conmigo.
 Su vientre en la tierra se me renueva. 
Usted prepara la cosecha antes que yo y bendice  mi casa, con sus hijos.
Usted me llena de leche y miel. Mi taza se desborda con sus dones.
 Sin duda, la bondad y la belleza se nutren de mí todos los días de mi vida,
 Y voy a ser parte de la tierra para siempre". 


Cartas de Litha muy luminosas que me han sorprendido, las podeis encontrar aquí

domingo, 19 de junio de 2011

La música del año que naciste

Me ha llegado por mail y como me ha parecido curioso os lo pongo literal.Besote y mirar que teneis varias para elegir la que más os guste.


"Para los nostalgicos, podeis escuchar lo que sonaba el año que nacisteis o recordar vuestros años locos!!!!!!! ... Basta con pinchar sobre el año que os apetezca recordar y podreis disfrutar de 20 canciones de esa epoca, es génial! ... Que lo disfruteis mucho! "

miércoles, 15 de junio de 2011

Maitena los hombres


La reflexión que ponen sobre lo que las mujeres no entendemos de los hombres es muy interesante; así como en la siguiente.




domingo, 12 de junio de 2011

La vida es un constante reto 2


Extracto de "Viaje a Ixtlan" de Carlos Castaneda. No pongo en cursiva para favorecer su lectura.


-¿Se le ha ocurrido alguna vez, don Juan, que a lo mejor no quiero cambiar?

-Sí, se me ha ocurrido. Yo tampoco quería cam­biar, igual que tú. Sin embargo, no me gustaba mi vida; estaba cansado de ella, igual que tú. Ahora no me alcanza la que tengo.

Afirmé con vehemencia que su insistente deseo de cambiar mi forma de vida era atemorizante y arbitra­rio. Dije que en cierto nivel estaba de acuerdo, pero el mero hecho de que él fuera siempre el amo que decidía las cosas me hacía la situación insostenible.

-No tienes tiempo para esta explosión, idiota -dijo con tono severo-. Esto, lo que estás haciendo ahora, puede ser tu último acto sobre la tierra. Pue­de muy bien ser tu última batalla. No hay poder capaz de garantizar que vayas a vivir un minuto más.

-Ya lo sé -dije con ira contenida.
-No. No lo sabes. Si lo supieras, serías un ca­zador.

Repuse que tenía conciencia de mi muerte inmi­nente, pero que era inútil hablar o pensar acerca de ella, pues nada podía yo hacer para evitarla. Don Juan río y me comparó con un cómico que atraviesa mecánicamente su número rutinario.

 -Si ésta fuera tu última batalla sobre la tierra, yo diría que eres un idiota -dijo calmadamente-. Es­tas desperdiciando en una tontería tu acto sobre la tierra.

Estuvimos callados un momento. Mis pensamien­tos se desbordaban. Don Juan tenía razón, desde luego.

-No tienes tiempo, amigo mío, no tienes tiempo. Ninguno de nosotros tiene tiempo -dijo.
-Estoy de acuerdo, don Juan, pero...
-No me des la razón por las puras -tronó-. En vez de estar de acuerdo tan fácilmente, debes actuar. Acepta el reto. Cambia.
-¿Así no más? .


-Como lo oyes. El cambio del que hablo nunca sucede por grados; ocurre de golpe. Y tú no te estás preparando para ese acto repentino que producirá un cambio total.

Me pareció que expresaba una contradicción. Le expliqué que, si me estaba preparando para el cam­bio, sin duda estaba cambiando en forma gradual.

-No has cambiado en nada -repuso-. Por eso crees estar cambiando poco a poco. Pero a lo mejor un día de éstos te sorprendes cambiando de repente y sin una sola advertencia. Yo sé que así es la cosa, y por eso no pierdo de vista mi interés en convencerte.

No pude persistir en mi argumentación. No estaba seguro de qué deseaba decir realmente. Tras una corta pausa, don Juan reanudó sus explicaciones.

-Quizás haya que decirlo de otra manera -dijo-. Lo que te recomiendo que hagas es notar que no te­nemos ninguna seguridad de que nuestras vidas van a seguir indefinidamente. Acabo de decir que el cambio llega de pronto, sin anunciar, y lo mismo la muerte. ¿Qué crees que podamos hacer?

Pensé que la pregunta era retórica, pero él hizo un gesto con las cejas instándome a responder.

-Vivir lo más felices que podamos -dije.
-¡Correcto! ¿Pero conoces a alguien que viva feliz?

Mi primer impulso fue decir que sí; pensé que po­día usar como ejemplos a varias personas que cono­cía. Pero al pensarlo mejor supe que mi esfuerzo sería sólo un hueco intento de exculparme.

-No -dije-. En verdad no.


-Yo sí -dijo don Juan-. Hay algunas personas que tienen mucho cuidado con la naturaleza de sus actos. 
Su felicidad es actuar con el conocimiento pleno de que no tienen tiempo; así, sus actos tienen un poder peculiar; sus actos tienen un sentido de...

Parecían faltarle las palabras. Se rascó las sienes y sonrió. Luego, de pronto, se puso de pie como si nuestra conversación hubiera concluido. Le supliqué terminar lo que me estaba diciendo. Volvió a sentarse y frunció los labios
.
Los actos tienen poder -dijo-. Sobre todo cuan­do la persona que actúa sabe que esos actos son su última batalla. 
Hay una extraña felicidad ardiente en actuar con el pleno conocimiento de que lo que uno está haciendo puede muy bien ser su último acto sobre la tierra. 
Te recomiendo meditar en tu vida y contemplar tus actos bajo esa luz.

-Yo no estaba de acuerdo. Para mí, la felicidad consistía en suponer que había una continuidad in­herente a mis actos y que yo podría seguir haciendo, a voluntad, cualquier cosa que estuviera haciendo en ese momento, especialmente si la disfrutaba. 

Le dije que mi desacuerdo, lejos de ser banal, brotaba de la convicción de que el mundo y yo mismo poseíamos una continuidad determinable.

Don Juan pareció divertirse con mis esfuerzos por lograr coherencia. Rió, meneó la cabeza, se rascó el cabello, y finalmente, cuando hablé de una "conti­nuidad determinable", tiró su sombrero al suelo y lo pisoteó.
Terminé riendo de sus payasadas.

-No tienes tiempo, amigo mío -dijo él-. Ésa es la desgracia de los seres humanos. Ninguno de nos­otros tiene tiempo suficiente, y tu continuidad no tiene sentido en este mundo de pavor y misterio.

"Tu continuidad sólo te hace tímido. 
Tus actos no pueden de ninguna manera tener el gusto, el po­der, la fuerza irresistible de los actos realizados por un hombre que sabe que está librando su última ba­talla sobre la tierra. 
En otras palabras, tu continui­dad no te hace feliz ni poderoso."


Admití mi temor de pensar en que iba a morir, y lo acusé de provocarme una gran aprensión con sus constantes referencias a la muerte.
-Pero todos vamos a morir -dijo.

Señaló unos cerros en la distancia.
-Hay algo allí que me está esperando, de seguro; y voy a reunirme con ello, también de seguro. Pero a lo mejor tú eres distinto y la muerte no te está es­perando en ningún lado.

Rió de gesto de desesperanza.
-No quiero pensar en eso, don Juan.
-¿Por qué no?
-No tiene caso. Si está allí esperándome, ¿para qué preocuparme por ella?
-Yo no dije que te preocuparas por ella.
-¿Entonces qué hago?
Usarla. Pon tu atención en el lazo que te une con tu muerte, sin remordimiento ni tristeza ni pre­ocupación. Pon tu atención en el hecho de que no tienes tiempo, y deja que tus actos fluyan de acuerdo con eso. 
Que cada uno de tus actos sea tu última batalla sobre la tierra. 
Sólo bajo tales condiciones tendrán tus actos el poder que les corresponde. 
De otro modo serán, mientras vivas, los actos de un hom­bre tímido".